Era el último día de clase y con mis amigas decidimos celebrarlo con una tarde de playa. Al llegar vimos a un grupo de chicos que también celebraba algo y esa intriga nos llevó a sentarnos cerca para averiguarlo. Tal vez el calor, o la euforia de un fin de curso, en fin, lo que fuera, pero aquellos chicos resultaban uno más lindo que el otro ... re fuertes chicas!!! Por lo que pudimos escuchar, pertenecían a un equipo de voleibol argentino y participaban de un campeonato sudamericano.
Queríamos entrar en conversación pero no sabíamos como, hasta que se me ocurrió que pedirles fuego, podía ser una buena excusa. Pero no nos quedaba ni un cigarrillo, entonces una de mis amigas recordó que en la cartuchera tenía uno con el filtro partido. Se lo pedí, lo armé como pude y contando con el aliento del grupo me dirigí hacia esos lobos (lease chicos fabulosos). Titubeé un poco al llegar, pero arremetí con todo en dirección al más lindo (difícil eleción). Acomodé con cuidado el cigarrillo y le pedí fuego. Me acercó el encendedor y me regaló una dulce sonrisa que me desarmó; pero no solo a mí, también se desarmó el cigarrillo!!! Quedé con el filtro en la boca y el resto en la arena; patético momento... Detrás de mí, mis escandalosas amigas se revolcaban de risa en la arena.
No me quedó más que reirme de la situación ... Los chicos también se sumaron.
¡¡¡M A T E N M E, PLEASE!!!
Léeme ...
21 de abril de 2009
Una mala idea
30 de marzo de 2009
Verguenza ajena
Habíamos llegado a Brasil para competir en un evento deportivo.
A la mañana siguiente bajamos para desayunar en el hotel y observamos que el chico que tomaba el pedido era ¡muy lindo! No faltaron los comentarios al respecto ni las exageradas exclamaciones por nuestra parte. Entre risas nos dirigimos a una de las mesas que estaba cerca de la ventana y esperamos ansiosas su llegada... Por fin se acercó, dueño de unos ojos azules capaces de hacerle perder la cabeza a más de una; nos saludó con una pequeña reverencia y comenzó a tomar nota de lo poco que lograba escuchar, porque hablábamos todas a la vez. Levantó su mirada, la dirigió hacia una de nosotras y dejó escapar una leve sonrisa, tal vez sabiendo que estábamos muertas de amor. En el momento en que se alejaba hacia la barra, una de mis amigas no aguantó más y sacando provecho de que allí se habla portugués, le dijo en español:
- Mi amor... estás re fuerte... no tenía idea de que los brasileros fueran tan pero tan lindos,
anda papito trae lo que te hemos pedido... y que las tostadas no se quemen por favor.
El chico algo confundido asintió y se retiró de inmediato. Las risas no se hicieron esperar y la situación resultaba muy divertida, hasta que nuevamente regresó y con la misma sonrisa nos dijo:
- Disculpen chicas, tostadas ya no quedan.
¡Nos habló en perfecto español! ¡Un horror!
Luego supimos que era argentino y desde hacía unos meses vivía en Brasil. El desgraciado no tenía ni el acento de portugués. Durante el resto de nuestra estadía no volvimos a desayunar allí. Realmente, una pena.
1 de febrero de 2009
Basta para mí
LLamé a mi amiga y le dije:
¿Te cuento qué me pasa? No quiero pensar más en él. Estoy harta de intentar hacerme notar y nunca pasa nada, él ni siquiera sabe que existo ...
Necesito convencerme de que no vale la pena, de qué no me merece; quisiera creer que soy demasiado para él.
¡Ya no puedo más! Me gustaría sentir que sólo es un recuerdo; o despertar y darme cuenta que todo fue un mal sueño, que ya pasó.
¡Bueno, pero no te quedes callada!
Ella me respondió:
Ok, te diré algo: ... creo que nada es imposible. Olvidarlo no es tan difícil, solo tienes que desearlo; pero ponle ganas, deséalo con todas tus fuerzas; busca de él las cosas que no te agraden, pero si con eso no alcanza, te aconsejo algo que funciona seguro...
¡Imagínalo cagando! ... sentadito y revista en mano... ¡¡Puaj, qué olor... qué asco!!
Si sigues este consejo y aún te sigue gustando, estás perdida chica!! ... je je je.... Te envío mi cariño!